Plantilla factura simplificada

Plantilla factura simplificada

Las facturas simplificadas son documentos de carácter fiscal, que fueron introducidas en España en el año 2013 en el Reglamento de Facturación. Se encargan de sustituir los tickets, que sirven como justificante de una operación comercial exitosa.

Este es un tipo de factura que la utilizan constantemente los autónomos, debido a que permiten que se plasmen operaciones comerciales pequeñas. Por lo tanto, no es necesario que se realice una factura ordinaria o una factura completa.

Las facturas simplificadas se emiten cuando el monto de una operación comercial no exceda los 400 Euros, con los impuestos incluidos. También pueden realizarse cuando se trate de una factura rectificativa, donde las operaciones comerciales no superen el límite de 3000 EUR.

Es importante destacar que, con la llegada de las facturas simplificadas, los tickets dejaron de emitirse. Y en todo caso, no poseen ningún tipo de valor en la contabilidad de un establecimiento comercial o negocio. Por ello, no se admiten como justificativo ante un gasto realizado.

CONTENIDO

¿Dónde se emiten las facturas simplificadas?

Las facturas simplificadas se emiten en distintos tipos de operaciones comerciales, entre ellas encontramos:

  1. Las ventas al detal o por menor. También incluyen las que realizan los fabricantes de los productos entregados.
  2. Los servicios médicos de ambulancia o la venta de ellos.
  3. Servicios que se realizan a domicilio para el consumidor, o las ventas de esta forma.
  4. Transporte de equipaje.
  5. Servicios que se ofrecen en un centro de estética y belleza.
  6. Los servicios que prestan en un estudio de fotografía.
  7. Los estacionamientos para los vehículos de cualquier establecimiento comercial, como restaurantes, tiendas, entre otros.
  8. Peajes de las autopistas.

Es importante establecer que las facturas simplificadas no serán válidas si se trata de ventas a distancia o como entregas comunitarias.

¿Qué deben contener las facturas simplificadas?

Así como cualquier otro tipo de documento de carácter fiscal que deba ser emitido y entregado a sus clientes de forma obligatoria, las facturas simplificadas ameritan una información específica, para poder cumplir con los requisitos y puedan ser válidas y aceptadas.

Entre la información que debe encontrarse en la factura simplificada tenemos:

  1. El número de factura como método de identificación. Es importante establecer que la cuenta comienza a partir de “0”.
  2. La fecha en la que se expidió la factura simplificada.
  3. El NIF o el código de identificación fiscal de la empresa o de la persona que expide la factura simplificada.
  4. La razón social, o la identificación (nombre y apellido) si se trata de un autónomo o de cualquier otro emisor.
  5. Una descripción de los servicios que se prestaron o los bienes propios de la transacción, de esta forma se logrará identificarlos.
  6. Los impuestos que serán establecidos, como el IVA.
  7. El monto total que deberá paga el cliente.

Consideraciones del contenido

Ante el contenido de las facturas, es importante tomar en consideración los casos donde los clientes sean profesionales o empresarios, y estos soliciten que se personalice la factura simplificada.

El emisor tendrá que identificar a quien lo solicite. Hay que establecer en la factura simplificada el nombre y apellido del cliente, su número de identificación fiscal, números de contactos, domicilio, y una cuota tributaria, que puede ser la retención del Impuesto Sobre la Renta de Personas Físicas, conocido por sus siglas como “IRPF”.

Esto es debido a que el profesional o empresario, requerirá la factura simplificada como método de prueba ante el cumplimiento de una de sus obligaciones fiscales.

Con esto podemos determinar que las facturas simplificadas son documentos de carácter formal. Y entre sus funciones está justificar y comprobar que una operación de compra y venta fue realizada exitosamente, sin la necesidad de tener que efectuar una factura ordinaria.

Del ticket a factura simplificada

Gracias al nuevo reglamento de facturación, surgido a partir  del primero de enero del año 2013, el reconocido ticket fue sustituido por las facturas simplificadas, dejando a un lado la validez a partir de esa fecha.

Las normas de dicho reglamento establecen que todos los Estados miembros tienen la obligación de autorizar que se emitan las facturas simplificadas en las siguientes circunstancias:

  1. Si el importe del documento tributario o supera los 100 euros.
  2. Y si la factura que sea emitida, resulte ser una factura rectificativa de una que haya sido corregida o modificada.

Los estados miembros también ampliaron los montos para la aplicación de este documento cuando:

  1. El importe de él supera los 100 euros, sin embargo, el monto de la operación es menor a los 400 euros.
  2. Las prácticas administrativas o comerciales de algún sector en específico dificulten o interfieran directamente con el cumplimiento de las obligaciones que originalmente tienen las facturas completas.

Prohibiciones de las facturas simplificadas

Son las más utilizadas principalmente por los autónomos, u otros pequeños comercios que necesiten llevar un óptimo control de su contabilidad. Una vez realizado este tipo de documento fiscal, no es necesario emitir facturas ordinarias o facturas completas.

Para que ellas tengan validez es importante que el monto o supere los 400 Euros. De lo contrario,  podría realizarse una factura simplificada y habría que expedir otro tipo. Otorgando un carácter vigente y capaz de ser incluido en la contabilidad del negocio o empresa, sin incumplir con los reglamentos de facturación.

Otra de las prohibiciones que encontramos en dichos reglamentos, es que no podrán emitirse facturas cuando se trate de algún otorgamiento intracomunitario de los bienes. O en los casos donde se efectúe una operación de compra venta a distancia, aún más cuando esta se lleve a cabo a través de internet.

Las operaciones comerciales que se lleven a cabo fuera de España, de la Unión Europea u otro Estado miembro, con sus respectivos impuestos, donde se genere una inversión por parte del sujeto pasivo, no podrán facturarse a través de este tipo de documento.

Prestar atención a la normativa de prohibición es imprescindible, a fin de ejecutar un manejo oportuno de la facturación con este tipo de formatos. Si los emisores los desconocen se les recomienda consultar la regla vigente.

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